jueves, 24 de julio de 2008

Capítulo 33

-Buenas noches. Pasaron diez minutos de las cero horas. Tenemos una temperatura de 7 grados, una sensación térmica de 4 y una humedad del 70 por ciento. Estamos en "Certezas", por FM 2026. Me llamo Guinzberg y soy judío. Recuérdeme algo: ¿usted es judío?
-No, señor.
-¿Cómo se llama?
-Fernández, señor.
-Sí, pero usted es judío.
-Cualquiera es un Fernández, señor.
-¿Y usted cree que nos quedan algunas certezas, Fernández?
-Algunas.
-Hagamos un inventario de certezas. A ver. ¿La democracia?
-Sí, obviedades. La democracia, la equidad, la lucha contra los dogmas, el cabernet sauvignon.
-No venimos a traer aquí la verdad.
-A lo mejor venimos a traer algunas verdades.
-¿Hay muchas?
-Muchas.
-¿Y tenemos alguna esperanza?
-Una sola.
-¿Cuál?
-Que nos dejen pelear alguna vez la batalla que perdimos sin pelear.
-Ah, la pucha, ¿no será mucho?
-Puede ser, puede ser.
-Acá recibimos el primer llamado de un oyente. Es Fiore, de Palermo. Dice: "¿Por qué no se dejan de decir boludeces y ponen un disco de Creedence?". Vamos entonces con "Algún día nunca llegará", de Creedence, y volvemos con nuestras certezas.

Fernández

Niebla.


The fog comes
on little cat feet.
It sits looking
over harbour and city
on silent haunches
and then moves on.

Carl Sandburg

martes, 22 de julio de 2008

Cuando las ideas no llegan...


...siempre está el minimalismo...



...el self-portrait en el ascensor...



...lucecitas así...



...y algo que guste sin gran esfuerzo.

lunes, 21 de julio de 2008

Pop.

Matías, un alterego, escribió un relato repleto de datos innecesarios. Me lo encontré en un sueño y me dijo que no sea boludo, que no le toque nada y que espere unos años, a que pase un cometa u otra cosa importante, como un tren bala, y que ahí me iba a dar cuenta. Me dijo de nuevo que no sea boludo, y que me tranquilice. Luego Matías desapareció, y yo me olvidé de todo, hasta hoy, cuando de un globo aerostático me gritaron “Hello! How are you?!” y yo respondí, “Great!”.

Sobre las cosas que de verdad importan y sobre las que no tanto.


La lluvia había comenzado hacía quince minutos y Lars estaba completamente mojado cuando llegó. Le dijeron que suba a ducharse, que tome ropa seca de la habitación de huéspedes y aguarde por un té de limón en la sala. Le aseguraron con énfasis que no se arrepentiría y que sería una persona completamente nueva en cuanto bajase.
Lars, que se había enamorado, movió la cabeza, como diciendo que no.

miércoles, 16 de julio de 2008

I. First breath after coma.

Las horas en la noche se consumen como un best-seller: rápido. El micro va semivacío, y pienso, sin intentar evitarlo, en una historia de terror, con monstruitos feos que salen de las sombras, cosas sanguinolientas y lo suficientemente lentas como para darte tiempo a pensar en lo fácil que se rasga la piel, en la carne. "La Cosa" fue una película gloriosa.

Un amigo, un compañero de facultad, hablando días atrás sobre metafísica -una charla inerte-, me preguntaba extasiado: "¿no te gusta pensar que todavía quedan misterios en el mundo, realidades alternas, desconocidas?". Bueno, yo creo que sí, siempre, aunque no transmita esa sensación; desde chico, mirando por la ventanilla del micro en plena madrugada, achinaba los ojos buscando pruebas fehacientes de la existencia de ese otro mundo, el que no salía por TV, el de las serpientes que hablan, los gnomos, los gatos ilustres. Me imaginaba luchas a muerte, guerras entre los árboles, a puño -o pata, o garra, o algo- limpio, y pensaba en las redes y ciudades subterráneas, el tráfico de pociones mágicas, en una princesa, muy parecida a mi novia de primer grado, a la que podría cortejar sacándome el sombrero y besándole la mano. Por eso aún viajo de noche, porque es increíble, más que leer a Wittgenstein. De día nunca viajar fue lo mismo; me ponía a contar vacas, me descomponía y vomitaba en el piso del ómnibus. El vómito se corría progresivamente por debajo de los asientos y generaba una suerte de reacción en cadena que nadie podía obviar. Y abrían de mala gana algunas ventanas. Yo lloraba, y ahora siento una pena enorme.

Es estúpido viajar y no sentir el viento, es un hábito burgués.
Como si mis pensamientos se encarnaran en un cartel verde fluorescente, un nene avispado abrió una ventana y se ríe. La gente escandalizada, porque debe. Un monstruito.

*** ***

Frena y cada vez más lleno. Me hace mal.
Colón. Falta una hora; llego y amanece. Amanece y desayuno, así me siento radiante.
Los entrerrianos son gente serena. Atomizada, para evitar morderse; esa soledad tan enarbolada esconde un odio muy arraigado, hacia los otros y hacia sí. Es aislamiento, como el de Osho, sólo que él hacía algo más productivo; producía. Juliano me contó de un tipo, profesor suyo, que explicaba la ola de suicidios en Nogoyá con argumentos "elevados". Nogoyá está en un pozo, el único en Entre Ríos, y por esto se acostumbra a profetizar inundaciones y colas de tornado en la zona. El señor, perito de la policía provincial, argüía además que esta falla geográfica resulta un factor clave para explicar la elevada tasa de suicidios; en efecto, decía, existe una sustancia llamémosla X en el aire, que, por su peso, se acumula en áreas aisladas y bajas. La sustancia funcionaría como un pro-depresivo, y aumentaría las posibilidades de cometer el suicidio. A nosotros, a mí y a Juliano, siempre nos pareció una locura, pura especulación. A él más, que incluso me tildaba de "iluso" e "infantil" por mi mundo de fantansía. Curioso. Juliano ahora está varios metros bajo tierra. Y yo, por 45 segundos logré ser lo que nunca fui: nadie. Y cuando a las semanas abro sin querer los ojos, uno y otro, en pleno divorcio, echándose la culpa, y Andrea, con su ausencia, confirmando que es definitivamente una ex y que ya no le importo, para nada.
Desechables. Yo soy desechable. Ni querido ni odiado. Ni nadie. Desechable.
Frente al horror, hay un momento en el que la racionalidad no tiene lugar, ni la abstracción, ni el consuelo; sólo hay conciencia. Ella lastima. Todo lastima.

Emprendí este viaje para acabar un libro y para desaparecer. El libro se llama "Viaje directo a la Tierra" y alude a un millón de cosas. Mi desaparición, la libertad; la obra más grande del siglo XXI. Y comienza con una medialuna.

domingo, 13 de julio de 2008

Diario.



A Danilo.
A Mica. Tuyo. [Tu casco se parece al de Nanni Moretti, por lo esférico.]

Esta es mi venganza. ¿Este es un discurso emancipador, atractivo para el lector, repleto de virtudes literarias? Para nada, arruinar un día así con un panfleto...
Canalicemos, aguardar por el arribo, recordar y contar. Citar. Nada de eso. Señoras, señores, llegó la hora, esta es mi venganza; hablamos de la revolución interior, vegano, no de contemplación ni de militancia, partidismo. Y este no es un regalo, no tengo nada serio, sin compromisos, mi relación con el mundo no pasa de casual, vivo para mí mismo. Sería más fácil sin tanto hipócrita altruista, algún día los seres humanos se harán responsables de sus actos. Un día rojo de cadmio, de venganza. En mi mochila hay libros, un cuaderno, una cartuchera, boxers, dos remeras y dos pares de medias. Y mucho dinero, que es lo que mueve al mundo. Este es mi gran acto, el ejemplo que puedo dar: mi desaparición. La forma en que lee, deja mucho que desear. Comprenda; aquí no hay más que transparencia. La desaparición implica una manifestación, última y verdadera, sin nada detrás; ¿plan meticulosamente ideado? Créalo, si le hace sentir mejor consigo y su patética vida de ensueños; sepa, usted está pensando sobre alguien sin esperanza. Mida sus argumentos, si puede. Y si lo logra, grábelo, así le creen. Porque a mí no me importa.
Debo irme. Así inicia, hoy, este diario, de extensión indefinida, de final desconocido. Intuyo, de todas formas, un final que he postergado; hay de todo, caricias cálidas y luces que nunca me pertenecieron realmente. Un obsequio con trampa, con un tic tac insidioso que no cesa. Esta es mi venganza: el diario de mi desaparación.

domingo, 6 de julio de 2008

De Les Damnés de la Terre


Nosotros. Cuando hablamos de ellos, referimos a nosotros. Ellos son el fuego, ellos son infierno; no les cabe mensura, están seguros, ellos, y ciertos, dicen, de una excelsa humanidad.
Existen palabras que ellos no usan, expresiones sin lugar: presagios hambrientos de pestes malditas; no, no hay aquí distancia, estamos aún conscientes. Sentimos el crujido, remarcando las heridas, palpamos el filo con el cuello abierto: allí en su goce está nuestra ira; la libertad, pura y silvestre, más allá de los sueños del oprimido.

viernes, 4 de julio de 2008

Vote por...


Conjeturas:

  • Si Cablín y el Magazine For Fai hubiesen seguido en el aire, hoy seríamos felices anarquistas.
  • Si Cablín hubiese seguido en el aire, Morgado sería en la conciencia colectiva el mejor Batman de la historia y no el que tocaba el teclado en el Agujerito Sin Fin y ahora es ¿diputado?, "o casi".
  • El fin de la historia se produjo decididamente aquel día en el que el Magazine For Fai se emitió por última vez. A la mañana siguiente, al despertar, un amplio sector de la población argentina encontróse en su cama convertido en un monstruoso bicho del primer mundo; progre y facho a la vez.
  • Si Magazine For Fai siguiese en el aire, tendríamos más árboles y lugares dedicados exclusivamente a sentir el vientito.
  • Si Magazine For Fai siguiese en TV, Canal (á) se habría autobajadodelpedestal [pero Majul no].
  • Si Magazine For Fai llegara a los hogares, en estos habría más chicos con imaginación y menos "counters" y "terrorists".
  • Si Magazine For Fai aún se hiciese, yo no habría visto el mensaje de Ella y su amiga en "Mañana Vemos".

miércoles, 2 de julio de 2008

Frutillita y Bruno Klemm


El día del pacto social, en Humanidades y Artes prefirieron quedarse tomando chocolate caliente en la cama.

martes, 1 de julio de 2008

Las palabras I.


"Un escritor, un poeta está siempre engagé, comprometido en hacer encontrar al hombre las fuentes de la vida moral que las estructuras sociales de cualquier constitución estas sean, tienen siempre tendencia de corromper y disecar."

Giuseppe Ungaretti

El vuelo de las gaviotas

compré encordado nuevo
debo
cambiar
cuerdas .........................................solo

lunes, 30 de junio de 2008

Pyramid Song


Y sus ojos negros ardían en ira contra los que rechazan la
ciencia mecánica y anhelan el retorno de la era romántica.
G. K. Chesterton, El candor del padre Brown

Aprender música es aprehender un lenguaje, entendido este como sistema ordenado de signos. Y de la misma forma en que Lacan supo afirmar con severidad que el inconsciente es lenguaje, podríamos decir que la música es lenguaje. Pero no, el sujeto es mucho más que eso; la libertad contenida en sus actos, por mínima que fuere, lo constituye como foco de dominación, en relación-choque con otros, sean el lenguaje, la prisión, el famoso baño público de la plaza o el eterno retorno. O la teoría musical. En este sentido, Pyramid Song es un tema -en tanto "cuestión" como "canción"- encantador, al que ya he referido en alguna otra entrada.
A Radiohead se lo caracteriza en general por hacer música deprimente, misma caracterización que vomito cuando alguien enciende la radio. En mi interpretación, y dicho muy así, a lo pavote, Radiohead se encierra en una contradicción: hay sí, un nihilismo como constante, hay un derrumbe continuo ante certezas que, como tales, son inamovibles e inevitables. Hay asimismo una reafirmación de la vida, en tanto capacidad de crear: no se postula un final feliz a lo Rocky o un Richard Ashcroft comiéndose gente, sino lo siguiente:

Muerte y desamor son las únicas palabras que en verdad existen, el resto son la naturalización de situaciones que otros han creado; levantate y elegí, a eso se reduce tu condición o de ganado o de ser humano, allí se decide si sos un algo para otros o sos lo que querés para vos mismo.



Es el mensaje que capta cualquier adolescente leyendo a Nietzsche. Y uno en esa edad tiende a extremar todo, y se piensa a sí mismo como un asesino. Y lo traslada al campo de la moral, y sin querer, ya es, como le gusta decir a Feinmann, un proto-nazi, y fana de Radiohead. Pero no existe pretensión totalizadora en Radiohead. Única razón por la que instintivamente adherí en su momento al neoplasticismo: simplificamos, sí, algo, un instante, no todo. Pyramid Song es la aguja que pincha el globo; chiquita y simple, pero con una capacidad destructiva incomprensible. Es, siguiendo a Sartre, totalizadora y destotalizadora a la vez. Allí reside su fuerza incontenible, toda su vitalidad, en ese movimiento. No es posible dominarla, porque no puede "entenderse", no hay algo que entender, porque todo lo que se construye se deshace, la canción gira en torno a una obviedad encubierta, no tiene intenciones de ser [plausible de ser] aprehendida [por los otros], sino de ser libre de ser, de ser pura posibilidad de ser: no me produjo más que un guiño el enterarme poco antes de comenzar a escribir que está inspirada en "Freedom" de Charles Mingus. Mientras tanto, en el universo de las radios, están dando una canción muy linda inspirada en estadísticas de mercadeo y números de ventas. Canción que, más que nada, me deprime.


Link recomendadísimo:
Pyramid Song, por Leandro Fanzone.

domingo, 29 de junio de 2008

Mapa áureo de constelaciones



mapa áureo de constelaciones
con sonidos
multiformas
son voces de las cinco de la tarde

hay latidos como ecos
llegan
y se esconden
en un crepúsculo cansado
harto, asqueado
de mí.

casi en la frontera
no............... como, llego y alcanzo
a la turbia enfurecida

aluvión, pasadas las cinco de la tarde
te fabrica un mundo-recuerdo de a brazadas
y me ahogo
así
repetidamente .........................................solo (...)

sábado, 28 de junio de 2008

Un asunto rencoroso


Allí está, sobre el escritorio, el asunto.

A sólo un año de su aparición en 1973, dicho asunto se creyó extraviado, y a partir de 1988 se lo sospechó archivado y, en fin, existente debido al repentino surgimiento de variadas apreciaciones entre las partes a las que el asunto involucra. Cierto es que las partes nunca llegaron a olvidar el asunto. También es cierto que desde un inicio el asunto se les resistió, y en 35 años, hasta este preciso instante, no han logrado avanzar ni un paso sobre él. Es probable que la naturaleza del asunto exigiese un tipo de atención especial, un tratamiento distinto al ordinario, quizás fuera del alcance de las partes, eso explicaría la frustración. Sin embargo, sin temor se podría suponer que aquella imposibilidad de abordar el asunto se reduce al puro capricho del mismo y no a la incompetencia o negligencia de quienes lo tratan.

Hacia 1974, tras doce meses de dedicación exclusiva, las partes desistieron: hicieron a un lado el asunto y en su lugar sentaron un acuerdo; este, declaraba que el asunto es imposible y, por tanto, darle trato es ilógico, "insalubre" fue el término exacto.

De esta manera, luego de establecer ciertas pautas, las partes habían decidido librarse del asunto, y lo lograron, por un tiempo. Fue durante aquel junio polar de 1988 que ocurrió el temido retorno. Comenzaron 20 años de acoso individual y silencioso, en los que las partes resistieron con estoicismo: era sabido que la sola mención de una aflicción causada por la situación en la que se encontraban inmersas provocaría ineluctablemente la reubicación inmediata del asunto en el lugar central que supo ocupar. Esto confería una responsabilidad angustiante a cada uno de los afectados, responsabilidad por demás mentirosa, puesto que nadie más que el asunto era dueño de la situación, cosa de la que me he enterado tardíamente, cuando ya lo es de manifiesto; todo estuvo planeado, intuyo, desde siempre: sin duda muchos otros han de haber estado en esta habitación, frente a este escritorio, absortos y subsumidos ante los imperativos del asunto.

Allí está, igual que hace 35 o 2500 años. La luz renuente de una bombilla mal instalada hace sinuosos a los rostros envejecidos, marcados por la tragedia. Rostros indiferenciables. Así, liberando un suspiro que contuve toda mi vida, cierro los ojos y ya me parece sentir cómo lentamente desaparezco.